domingo, 13 de noviembre de 2011

Erizo

A lo largo de mi vida
Fui esparciendo
Toda clase de agujas,
Unas rojas, otras blancas,
De pez, de erizo,
De nopal, de hombre.

Mi existencia consistió
En una extraña huerta
De objetos puntiagudos
A lo largo del tiempo,
Y a lo ancho del mundo.

Este monumento al olvido,
Solo tuvo un sentido,
Si es que algún día lo tuvo.

Dispersé
A diestra y siniestra
Un silente bosque agudo
Con la secreta esperanza
De que la Muerte, tímida,
Al ver de mi vida
Los minutos
Erizados de espinas,
Desistiera de su empresa
Y me extendiera
Su descarnada mano
En son de paz.

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