viernes, 28 de abril de 2017

Estamos destinados
a vagar por los médanos
- taciturnos -
buscando las huellas
que hollamos ayer
viajando en espiral
hacia atrás

Esa
es la dirección
de la memoria

miércoles, 6 de abril de 2016

Días

Desgrano los días
con parsimonia
ritual, atávica
a veces son blancos
rojos, negros,
a veces secos,
muertos
a veces amarillos
y llenos de vida

A veces no sé
si son mías
las manos
que desgranan
los días
pero el tiempo
continúa ese,
el ciclo interminable,
muerte - renacimiento

No sé cuánto falta,
perdí la cuenta
desde el inicio
de la tristeza

Continúo
como siempre
en este silencio
circular, abovedado
ajeno al moho,
al llanto
del tiempo

miércoles, 3 de febrero de 2016

R

Me escondí en el ruido
en el tumulto
de la muchedumbre
en el vidrio ámbar
amarillo efervescente
en el frío de la madrugada
pero tu mirada está ahí
inmóvil
en el centro de la noche
yo arropado en la sombra
el prisma sagrado
hecho pedazos
y la sangre
que no para de correr
estoy ardiendo
agonizando por la fiebre
no logro dormir
- me mordió la tristeza -
para eso
no hay cura.

martes, 8 de diciembre de 2015

Isla

Roatán, Honduras

A kilómetros de mi raíz, varado en una isla en medio del océano, es inevitable que no me sienta como Ulises.

A diferencia del célebre navegante, no he tenido que sortear mayores peligros; aquí no hay Escila y Caribdis, ni caníbales ni Circes.

Aquí hay un cielo tupido de nubes que revientan de agua, el constante oleaje de un mar verdoso que lame las playas de arena blanca, un centenar de palmeras que se mecen al viento y una fresca brisa cargada de esencias marinas. Pero estoy rodeado de un infierno verde, uno salvaje, donde las hojas y las enredaderas se agitan en llamas de clorofila, incendiando las costas; dicen los caracoles que el sol fue engullido por una serpiente emplumada que deambula por los aires.

La noche es inmensa y redonda, como el interior del caparazón de la tortuga de los mitos; las chicharras y los sapos conversan en lenguas ininteligibles y los cangrejos salen de sus guaridas en las riberas, armados hasta las pinzas. En medio de la oscuridad susurro al mar mis penas y me las devuelve hechas trizas. Estoy como Ulises, hirviendo de nostalgia.

Este montón de huesos tristes añoran su abrazo, el calor de sus manos, el laberinto de su cabellera oscura e infinita. Voy deshilando los días para hacer un ovillo de recuerdos que me mantengan a flote en medio de la tormenta.

Recuerdo una frase que escribí hace años, también en el extranjero: "Cuando uno está lejos de lo que se ama, eso que se ama, se ama más".

jueves, 12 de noviembre de 2015

Ansia I

Nosotros
los semovientes
los nómadas
los trashumantes
los jinetes
del tiempo
del espacio
deambulamos
eternamente en
caravanas infinitas
en desiertos de
geometrías yuxtapuestas
siempre aprisa
con el ansia salvaje
de darle fin a la espera

Toda esa mascarada
ese frenético
moméntum
es la concreción
de una fantasía:
la de estar vivos
estando muertos

sábado, 29 de agosto de 2015

Busca

Si has de buscar el rumor
de mi esqueleto centelleante
el triste rumor del cantar
de los fémures que arden
al viento de otros soles
búscame al abrazo
del eclipse de escamas
que tiritan el olvido
búscame en el eco
demudado de los pájaros
que picotean los jardines
marchitos de la muerte
ebrios de nostalgia
y cubiertos de sombra
ocultos entre la hierba
alucinados
con los ojos vueltos
al recuerdo
con todas sus alas
reventadas, sangrantes
de tristeza
palpitantes y taciturnos
perdidos en la inmensidad
de la noche

jueves, 30 de julio de 2015

Espérance

Y sin decir más se voló la cabeza. Uno esperaría escuchar la explosión habitual y el reguero de tejidos, pero no hubo explosión ni reguero, solo un murmullo de pájaros en desbandada. Nunca, ni en las fantasías más insólitas, me había encontrado ante una escena como la que acababa de presenciar. Ahí estaban el cañón del arma aún humeando, el cascabillo recién disparado, el autor-víctima, y yo con mueca de imbécil ante el montón de plumas revoloteando en el aire. El eco del disparo aún vibraba, se confundía con el murmullo incesante de los pájaros inquietos, la escena del autohomicidio se repetía una y otra vez ante mis pupilas endurecidas. El cadáver se estremecía con torpeza de pájaro, chillaba con voz de pájaro, se revolvía e intentaba aletear con sus brazos emplumados, como queriendo escapar del abrazo de la muerte, pero no alcanzó a alzar vuelo de nuevo.

sábado, 5 de julio de 2014

Enfermarse de nostalgia

A veces
me da por toser
compulsivamente,
me sofoca la nostalgia

Doquiera que voy
dejo en el aire
una estela de polvo
amarillento

Los que me ven pasar
se cubren
compulsivamente,
-nadie quiere
enfermarse
de nostalgia-,
menos
de una ajena

II

Se rebalsa el poso
de melancolía,
de llanto,
de reproche

Invade ese aroma acre
de recuerdos
en fermento,
de huesitos rotos
de alitas tronchadas

La lengua, yerma
de salmos
y jaculatorias
no acierta a decir siquiera,
¡carajo!
mierda alguna
de esta tristeza

III

Perdido el norte,
¿qué queda sino seguir
a tientas por el laberinto?

Y es que esa hebra
luminosa, sacrosanta
de hilo de memoria,
a la vez que llave
de todos los paraísos
perdidos, y por perder,
es hilo con que se cuelga
mi angustia
a dar vueltas
en espiral

miércoles, 7 de mayo de 2014

Sacando filo

Le estoy sacando filo
a mi sombra,
no vaya ser que
un día de tantos
me tomés por sorpresa
y me hinqués con saña
la agujita cargada
de melancolía,
una punzada nomás
que me haría arder
hasta la médula
de nostalgia

De un hilo

En una de las esquinas
de la aldea
hallaron un cuerpo
colgado de un hilo
de sombra,
ingrávido como
un espectro
trazando círculos
de aire oscuro
girando en medio
del vacío
una espiral de
abandono de
dolor mudo de
asfixia de
muerte

Yo no sé por qué
pero tal vez
se hartó de tanto
odio de tanto
tedio de tanto
miedo