No sé a ustedes, pero cada año nuevo
me invade un furor extraño, un silencioso júbilo, una euforia misteriosa, un no sé qué que se cuela por las
costillas, me recorre las entrañas, gravita alrededor del corazón y, siguiendo
el flujo sanguíneo, se deposita cómodamente en el cerebro.
Esa semilla, venida de quién sabe dónde, despierta
en mí el deseo de emprender un sinfín de proyectos, cientos (¿por qué no
millares?) de viajes y lecturas (porque viajar y leer son la misma cosa), de
escribir, de prestarles una mano a los demás, de ser mejor… metas a corto,
mediano y largo plazo, sin tanta casaca, con el firme deseo de cumplirlas, porque
sí, porque me nace del corazón, porque, según José Martí, “hacer es la mejor manera de decir”.
Les abrazo cálidamente al inicio de este dos
mil doce, y espero, de corazón, que trabajemos todos juntos por un mundo más
humano.
La imagen es de aquí.

2 comentarios:
Me alegra saber que ese sentimiento de nuevos aires, de renovación, ese impulso de avanzar se ha apoderado de ti. Ojalá aún perdure.
Es el espíritu del renacer que se posesiona de nosotros, como un fénix interno que resurge de las cenizas de la cotidianidad. Cruzaré los dedos, ojalá perdure.
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