Por un instante creí ahogarme en ese océano multicolor de hierba y cadáveres violetas, olvidé brevemente la pétrea cárcel y sentí, casi imperceptible, el tímido pulso del cosmos.
Y entonces, haciendo una raya en la arena, quedó así la frontera signada: Bienaventurados los que lloran su mortaja diaria, su espanto en las aceras, las vidas en un hilo ... porque ellos serán consolados en la paz Un placer leerte ...
2 comentarios:
Y entonces, haciendo una raya en la arena, quedó así la frontera signada:
Bienaventurados los que lloran su mortaja diaria, su espanto en las aceras, las vidas en un hilo ... porque ellos serán consolados en la paz
Un placer leerte ...
"el tímido pulso del cosmos" me suena a la radiación de fondo CMB :)
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