domingo, 1 de mayo de 2011

Apuntes nocturnos (I)

El reloj de pared, insufrible, va contando las horas con su ininteligible tictac; en el cuarto contiguo alguien tose, un perro ladra exasperado en la lejanía, en el cuarto más lejano alguien ronca, el fúnebre canto de un búho ulula con el viento entre el alambrado, la bombilla del poste se mece y titila un par de veces antes de dejar la calle y al cuarto donde estoy, sumidos en sombras. Agazapado entre las sábanas intento descifrar los enigmas de la obscuridad, con el rabillo del ojo creo distinguir figuras amorfas que se dibujan y desdibujan al instante, intento tararear para mis adentros alguna melodía de la infancia pero tal recordación resulta infructuosa; el tictac prosigue, impasible, eterno, resuena en mi cabeza como dos minúsculos martillos con sus respectivos yunques, golpeando, golpeando, golpeando.

Me enjugo los ojos con los dorsos de las manos, las quimeras están y no están ahí, el rápido parpadeo de mis ojos parece ahuyentarlas, aquí no hay nadie más, o al menos eso parece, salvo mi insomnio y yo.


El grabado "El sueño de la razón produce monstruos" es de Francisco de Goya. La imagen fue tomada de aquí.

3 comentarios:

María dijo...

Mis canciones, como abejas, siguen por el aire un rastro fragante, recuerdo de ti, y zumban alrededor de su timidez, ansiosas de su escondido tesoro
Cuando la frescura de la aurora decae en el sol; cuando, al mediodía, el aire pesado voletea bajo y el bosque se queda silencioso, mis canciones vuelven a su colmena ... con sus lánguidas alas espolvoreadas de oro
Saludos ... nocturnos?

Anónimo dijo...

Curioso texto, es visual, pero también con muchos sonidos.
Llegué acá, tonteando, buscando nuevos caminos.
Me gustó.
(lo del perfil, de gastrónomo, ya terminó de decidir querer volver).

Pedro dijo...

María: Hermosa poesía. Saludos matutinos.

Luisa: Me alegra te haya gustado. Nos leemos.