lunes, 6 de junio de 2011

En la distancia

Santa Ana, El Salvador.

La distancia pareciese tener un efecto cáustico sobre el corazón y la memoria, ni qué decir de la secuela que les queda a los que son muy dados a los desbordes emocionales. Por momentos siente uno arremolinarse en el pecho un sinnúmero de sensaciones y recuerdos que parecían perdidos. Un vacío, un horrible abandono, la extirpación de un órgano fantasma… sensaciones que se experimentan al dejar de lado (aún cuando sea brevemente) todo eso que se ama.

Quizá sea la nostalgia visitándome esta noche de lluvia, quizá la vacuidad que siento al pensar que estoy lejos de lo que amo, quizá sea ese trémulo binomio, o tal vez algo más... sea lo que sea, creo que lentamente voy comprendiendo a Ulises.

Cuando se está lejos de lo que se ama, eso que se ama, se ama más.


La imagen es de aquí.

3 comentarios:

Andreita dijo...

Ah! esto de estar lejos, es una experiencia que te enseña un montón de cosas, se parece un poco a: nadie sabe lo que tiene...hasta que lo extraña ^^, hasta la almohada vos!, otra cosa es esa soledad que te acompaña cuando te vas lejos, soledad que hace que escuchés mejor tu interior, disfrútalo Petercillo; lo bueno es que pronto regresamos! :)

María dijo...

Por el camino, voy con la muchedumbre; pero cuando el camino termina, me encuentro sola contigo
No lo supe yo cuando mi día se entenebreció hasta ser crepúsculo, cuando mis compañeros me dejaron; no lo sabía yo cuando se abrieron tus puertas y me quedé sorprendida de la música de mi propio corazón
Pero ¿todavía hay señales de lágrimas en mis ojos, y está ya el lecho dispuesto y la lámpara encendida, y estamos solos tú y yo?

Pedro dijo...

Andreita: Tenés razón. Como dice una canción de Héroes del Silencio: "Las cosas más triviales se vuelven fundamentales". Vaya magnitud de problema para nosotros que somos tan nostálgicos.

¡Gracias! Vine el jueves. Luego te contaré la aventura. Un abrazo.

María: Muchas gracias por compartir tus palabras conmigo.