Me escondí en el ruido
en el tumulto
de la muchedumbre
en el vidrio ámbar
amarillo efervescente
en el frío de la madrugada
pero tu mirada está ahí
inmóvil
en el centro de la noche
yo arropado en la sombra
el prisma sagrado
hecho pedazos
y la sangre
que no para de correr
estoy ardiendo
agonizando por la fiebre
no logro dormir
- me mordió la tristeza -
para eso
no hay cura.
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