Sucede que a veces quiero
Aprisionarte entre mis manos
Y contemplarte como
Se contempla un colibrí
Así te guarezco
Del frío, viento y agua
Que golpean y consumen
Tu frágil naturaleza de ave
Pero entre el espino
Del dolo y la tristeza
Tus alas no hacen más
Que sangrar
Sigo el rastro de
Palpitante sangre
Y te hallo doliente
Al borde de la muerte
Dulce ave ínfima
Perlada gota de rocío
Déjate estar a cobijo
Y descansa tus alas
En mí
La imagen es de aquí.
1 comentario:
Su canto asemeja una herida abierta, que sangra entregando sus fuerzas vitales ... como si fuese la memoria del dolor del mundo
Delicioso vuelo ...
Publicar un comentario