Desde que he decidido dejarme llevar por el flujo vital que recorre cada una de las cosas existentes, zambulléndome hasta la coronilla en ese río invisible que nos transporta, todo lo que me rodea y todo lo que me compone ha fluido plácidamente. He ido desligándome poco a poco de las tormentas mentales que me aquejaban, serenándome, viendo las cosas desde una perspectiva más amplia, destruyendo los tabúes, fluyendo.
Estoy consciente que más adelante vendrán torbellinos, pero no me preocupo por ello, como diría Drexler: “Y lo que tenga que ser, que sea, y lo que no, por algo será.”
2 comentarios:
nada como fluír entre piedras.
Guille: Tenés toda la razón.
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