jueves, 8 de abril de 2010

"Amén, hermana Muerte"

A pocas pisadas estuvo de ser arrollado por el carro, si no hubiese sido por ese último impulso de sus patas traseras habría quedado parapléjico o muerto. Esa era la última vez que escapaba de la muerte.

Se alejó nerviosamente de esa calle y enfiló hacia la plaza central. El sol de marzo le abrasaba el cuerpo, jadeaba desesperadamente, hacía ya una semana que no probaba alimento, era un milagro que aún estuviese vivo. La fuerza de sus patas iba mermando, sentía las calles extenderse sin fin, su corazón latía cansinamente, sus ojos se cerraban poco a poco.

El mismo carro que casi le arrolla se encontraba detenido frente a la luz escarlata del semáforo, se dio cuenta de ello mucho antes de llegar al final de la cuadra. Dio unas pocas pisadas, su cuerpo quedó tendido a media calle, la luz cambió a verde, el auto avanzó.

“Amén, hermana Muerte”.

08042010
 

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