Tal vez algunos de ustedes ya hayan leído el siguiente texto, yo lo descubrí el día de hoy. Para evitar que descanse eternamente en el olvido, lo desempolvo un poco y se los comparto. Saludos.
Credo, por Raúl de la Horra (El Periódico. Guatemala. 18 de noviembre de 2006.)*
“Creo en la vida y en la magnificencia del ser humano. Creo en el progreso y en la perfectibilidad de nuestro destino. Confío en la posibilidad de que este mundo de urgencias, de desempeños embrutecedores, de obsesiones y privilegios, de injusticias e impunidad, cese. Venero las virtudes del diálogo y la sensatez, así como los poderes de la tolerancia, del amor y la amistad. Aprecio la generosidad de los seres humanos, su aptitud de comprensión y de entrega, el coraje y la dignidad del individuo. Valoro el equilibrio entre la razón y la emoción, así como el ejercicio de la libertad basada en la responsabilidad.
Admiro la tenacidad en la búsqueda, el desafío de los propios límites, los frutos del aprendizaje. Tengo fe en las bondades del conocimiento y en la expansión de la conciencia. Creo en la belleza y en la armonía, en los goces del ocio y también del esfuerzo, en la diversión inteligente y en el trabajo bien hecho. Apuesto por la trascendencia del aquí y del ahora, y por la espontaneidad fundada en la reflexión. Abogo por la música, la poesía, las matemáticas, por la exacerbación de los sentidos y el canto de los pájaros. Tiemblo de asombro ante la sonrisa de un niño, ante las promesas de la ciencia, ante los atardeceres y los sueños. Por eso vivo, y por eso creo en mí.
Sin embargo, constato cuán frágiles y falibles somos, y no termino de sorprenderme ante nuestra enorme capacidad de autoengaño, de farsa y de impostura. Aprisionados en miedos y prejuicios sin fin, sumidos en la confortable ignorancia, repetimos sin cesar los mismos errores, y todo lo precedente huele a quimera. El mundo regurgita avaricia, idiotez y futilidad, produciendo hastío e intolerancia en los corazones. Por eso es que dudo de mí y, lo confieso, tengo miedo.”
Raúl de la Horra. Guatemala, Centro América.
*Sintetizado del blog: Homo Homini Lupus
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